Andrés Manuel López Beltrán se ha sumado a la lista de figuras que, según los críticos, podrían terminar perjudicando al movimiento de izquierda que fundó su padre, así como a la presidenta que lo sucedió
La presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta preguntas que podrían definir su presidencia y poner a prueba el legado de su partido, debido a acusaciones de corrupción, viajes de lujo y vínculos con los cárteles contra figuras destacadas de su partido.
¿Hasta dónde llegará para enfrentarse a figuras poderosas dentro del movimiento de izquierda que la llevó al poder? ¿Un movimiento construido sobre promesas de acabar con los privilegios políticos, la corrupción y el tráfico de influencias exigirá a sus propios miembros que cumplan con esos mismos estándares?
Públicamente, Sheinbaum ha dejado clara su postura.
“Que se cumpla la ley, que las instituciones de procuración de justicia hagan su trabajo, que no permitamos la injerencia extranjera en las decisiones que solo le competen a las y a los mexicanos, y actuar con rectitud, con honestidad, con honradez”, dijo en agosto en una conferencia de prensa. Eso, afirmó, “para poder diferenciarnos de lo que fue el pasado de corrupción y privilegio”.
Aun así, Sheinbaum se enfrenta a lo que algunos consideran un dilema cada vez mayor, encarnado por Andrés Manuel López Beltrán, una figura conocida en su partido e hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador.
López Beltrán no ha sido imputado formalmente de ningún delito, pero se le ha señalado públicamente en repetidas ocasiones de corrupción.
Ocupa un lugar inusual en la política mexicana: no es simplemente el hijo de un expresidente, sino también alguien a quien muchos ven como el heredero del hombre que transformó el país y su panorama político. Su padre fundó el movimiento de izquierda Morena, ahora el partido gobernante de México, con la promesa de desmantelar los privilegios, erradicar la corrupción y romper los vínculos de complicidad entre las élites políticas y empresariales que, afirmó, habían enriquecido a unos pocos a costa de millones.
El mes pasado, López Beltrán y uno de sus hermanos aparecieron en la portada de un importante periódico nacional. Las fotos los mostraban cenando en un restaurante de lujo con altos ejecutivos empresariales y un exasesor de alto rango de su padre.
Las imágenes reavivaron rápidamente el escrutinio público sobre el gusto de López Beltrán por los restaurantes, los hoteles y los viajes costosos. Pero la cena de cinco horas también fue noticia porque ocurrió justo cuando enfrentaba una avalancha de sospechas de corrupción en su contra.

TU ESCUCHAS LA GRANDOTA 97.5 FM


