

Trabajan en una estrategia para fortalecer la engorda, procesamiento y exportación de carne, ante el cierre de la frontera para la exportación de ganado en pie
Con el objetivo de dejar atrás el modelo basado únicamente en la exportación de becerros en pie y generar mayor valor agregado en Chihuahua, el sector ganadero impulsa un proyecto de industrialización de la carne que busca fortalecer los procesos de engorda, procesamiento y comercialización del ganado dentro del estado, informó el ganadero chihuahuense y consejero de la Unión Ganadera Regional de Chihuahua, Saúl Pérez Loya.
El proyecto de industrialización de la carne se plantea como una estrategia para incrementar la rentabilidad de los productores y fortalecer la economía regional mediante la generación de valor agregado en toda la cadena cárnica.
La iniciativa es encabezada por Pérez Loya y el consejero Marco Cuesta, quienes desde hace aproximadamente cuatro meses trabajan en una estrategia conjunta con el Gobierno del Estado, el Gobierno Federal y organismos ganaderos, con el objetivo de fortalecer la capacidad industrial del sector primario.
El representante ganadero explicó que este proyecto surge en un contexto complejo para los productores, marcado por el cierre de la frontera para la exportación de becerros, lo que ha obligado al sector a replantear sus esquemas de negocio y buscar alternativas para mejorar la rentabilidad en el mercado nacional.
Detalló que actualmente Chihuahua exporta carne mediante plantas certificadas bajo estándares TIF-USDA, pero la intención es avanzar hacia procesos de mayor especialización que permitan comercializar cortes seleccionados y productos con mayor valor agregado, en lugar de vender únicamente ganado o carne sin procesar.
Como parte del plan, se contempla la modernización y especialización de la planta de alimentos de la Unión Ganadera, con el fin de producir maíz rolado, uno de los principales insumos para los corrales de engorda. Asimismo, se busca la reconversión de instalaciones en Palomas y Namiquipa para destinarlas a la engorda de ganado.
Saúl Pérez Loya señaló que uno de los principales retos es el financiamiento, ya que el modelo tradicional contempla ciclos productivos de aproximadamente 15 meses, desde la gestación hasta la venta del becerro; sin embargo, al incorporar procesos de desarrollo y engorda, el ciclo puede extenderse a 23 o 25 meses.
Ante este panorama, la estrategia considera la gestión de créditos blandos a través de instancias federales, FIRA y la Sofom de la propia Unión Ganadera, con el objetivo de garantizar liquidez para sostener ciclos productivos más largos.
El consejero indicó que se prevé que en un plazo de dos a tres meses inicien los trabajos de reconversión de la planta de alimentos y, de forma paralela, se concreten los primeros esquemas de financiamiento para iniciar los procesos de engorda dentro del estado.
Destacó que Chihuahua ha sido históricamente una entidad especializada en la crianza de ganado, mientras que gran parte de los animales destinados al consumo nacional eran enviados a regiones como La Laguna, Monterrey y el Bajío para su engorda y posterior procesamiento.









