

Productores pecuarios de Chihuahua mantienen gestiones para reactivar exportaciones y advierten afectaciones también para la industria cárnica de EU
A 21 meses del cierre de la frontera de Estados Unidos a la exportación de ganado bovino mexicano en pie, el sector ganadero enfrenta uno de los periodos más complejos de los últimos años, con pérdidas económicas que ya superan los mil 200 millones de dólares para México y afectaciones cercanas a los 5 mil millones de dólares para la industria cárnica estadounidense, de acuerdo con estimaciones de la Unión Ganadera Regional de Chihuahua (UGRCH).
El cierre fronterizo, impuesto bajo argumentos sanitarios, ha generado un fuerte impacto económico para entidades exportadoras como Chihuahua y Sonora, estados que concentran alrededor del 75 por ciento del comercio de ganado mexicano hacia Estados Unidos.
Durante este periodo, productores del norte del país han enfrentado pérdidas millonarias derivadas del costo de mantener animales sin posibilidad de colocarlos en el mercado internacional, además de enfrentar factores adicionales como la sequía, la inseguridad y el aumento en los costos de producción.
En el caso de Chihuahua, el sector ganadero sostiene que el problema dejó de ser únicamente sanitario y se convirtió en un asunto económico y estratégico que afecta la integración comercial y alimentaria entre ambos países.
Frente a este escenario, el presidente de la UGRCH, Álvaro Iván Bustillos Fuentes, impulsó una estrategia de diálogo permanente con autoridades estadounidenses y representantes del sector agropecuario de aquel país, con el propósito de demostrar que Chihuahua mantiene condiciones confiables en materia sanitaria y trazabilidad ganadera.
Como parte de esas gestiones, la organización presentó un plan integral para la reapertura gradual, ordenada y verificable de la frontera, bajo supervisión y lineamientos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés).









