

La región pasó de mil 200 a mil 500 hectáreas sembradas este año, con La Costeña, Herdez y Del Fuerte como principales compradores nacionales
De las mil 500 hectáreas de chile sembradas este año en la región del Río Florido, productores se preparan para destinar el 40% de la cosecha al mercado estadounidense tras haber afianzado el resto a empresas mexicanas como La Costeña y Herdez. Ante esto, agricultores del municipio de López como Antonio Ibarra apuestan a la técnica del acolchado para ahorrar hasta un tercio de agua en zonas afectadas por la sequía y la sobreexplotación de pozos.
Productores campesinos de la región de Jiménez se preparan para la cosecha del ciclo agrícola 2026, en el que esperan que el clima les permita recoger lo que sembraron. A principios del año se aumentó la tierra en producción, pasando de mil 300 a mil 500 hectáreas de chile en sus diferentes presentaciones, desde el jalapeño hasta el de árbol.
En entrevista, explicó que se trata de un distrito amplio que contempla al menos la totalidad de tres municipios: López, Jiménez y Coronado, pero subrayó que también se llegan a contabilizar algunas parcelas de Valle de Allende, sobre todo las que están vecinas a los municipios ya mencionados. Añadió que los productores contratan a los jornaleros para ir a cultivar la tierra y meses después acudir a la pizca. Las contrataciones son principalmente de personas originarias de la Sierra Tarahumara o de pueblos indígenas del sur del país. Baca acentuó que esta región de Jiménez ha enfrentado la sequía prolongada del último lustro, pero que, pese a ello, se ha logrado regular la producción agrícola.
Según expuso, durante 2025 la producción de chile fue aproximadamente mil 200 hectáreas de tierra sembradas y los resultados de la cosecha fueron desde el chile jalapeño, chile de árbol, chile chipotle y demás variedades que han posicionado al norte del país como un referente en la producción de vegetal picante. Este año las tierras sembradas fueron aún más, aun con la sequía, pasando a un total de mil 500 hectáreas. No obstante, ser agrícola en Jiménez y otras partes de Chihuahua es enfrentarse a los retos naturales, entre ellos las granizadas, las lluvias y el frío, que llegan incluso en temporada de verano. “El cambio climático nos deja en incertidumbre porque no nos advierte para prepararnos, solo llega con granizada en exceso y nos deja pérdidas”, dijo el funcionario.










