Existen productores que apenas alcanzaron a realizar uno o dos cortes antes de que el picudo afectara de manera importante las plantas

a plaga del picudo afectó este año a la tercera parte de las casi mil hectáreas sembradas de chileen la región de Jiménez, a pesar de que los productores intensificaron la aplicación de insecticidas a tres veces por semana. Con un rendimiento de la cosecha disminuido a la mitad, el panorama hacia el cierre de 2026 es poco optimista en especial por el desplome del precio de 30 a 4 pesos por kilo en la variedad del jalapeño que se ofrece a los distribuidores, esto debido a la sobreproducción registrada en otras zonas del estado. Ante ello, Roberto Baca, jefe de la Sader en el Distrito Río Florido, dijo que se está capacitando a los agricultores para contener la amenaza en sus parcelas y que la mitad de ellos cuenta con seguro.

La dimensión de la afectación comienza a tomar forma cuando el problema se lleva de las hectáreas a las toneladas. De acuerdo con Roberto Baca Perea, jefe del Distrito de Desarrollo Rural, el impactoprovocado por el picudo representa aproximadamente cinco mil toneladas que finalmente no llegarán a la cosecha, una merma que se presenta en una de las principales temporadas agrícolas de la región y que repercute directamente en los ingresos de los productores.

El funcionario explicó que el dato corresponde al conjunto del distrito el cual está integrado por Jiménez, López y Coronado, en donde el comportamiento de la plaga no fue uniforme entre las zonas productoras. Mientras en algunas áreas los agricultores lograron contenerla a tiempo mediante aplicaciones intensivas de insecticida, en otras parcelas el insecto avanzó hasta reducir de manera importante la capacidad productiva de las plantas.

Un golpe que no se mide sólo en hectáreas

En total, el distrito contempla alrededor de mil 500 hectáreas destinadas al cultivo de chile, por lo que las 350 hectáreas afectadas representan aproximadamente 23% de esa superficie. Sin embargo, la dimensión del problema no puede medirse únicamente por la cantidad de tierra alcanzada por la plaga, debido a que el nivel de daño sobre el rendimiento fue diferente dependiendo del cultivo y de la capacidad de los productores para reaccionar.

En el caso del jalapeño, Baca Perea explicó que existen productores que apenas alcanzaron a realizar uno o dos cortes antes de que el picudo afectara de manera importante las plantas. Algunos obtuvieron alrededor de 12 toneladas y otros llegaron a 30 toneladas, cuando en condiciones normales la producción puede ser considerablemente mayor, dependiendo del manejo y del comportamiento de la temporada.

El caso del chile de árbol resulta todavía mayor. En este cultivo, el rendimiento esperado ronda las tres toneladas por hectárea, pero en las parcelas más afectadas la cosecha podría quedar entre apenas 500 kilos y una tonelada por hectárea. A diferencia del jalapeño, donde los productores pueden obtener diferentes cortes, el esquema de cosecha del chile de árbol hizo que el avance del picudo tuviera consecuencias todavía más fuertes sobre el rendimiento final.