Austin, Texas.— El estado de Texas declaró una situación de desastre a nivel estatal ante el incremento de los precios y las dificultades de suministro de diésel, una medida que permitirá flexibilizar temporalmente algunas disposiciones para facilitar el acceso al combustible y reducir las presiones sobre sectores como el transporte de carga y la agricultura.

El gobernador Greg Abbott emitió el 28 de septiembre una proclamación de desastre que autoriza, entre otras medidas, el uso temporal de diésel teñido en carreteras de Texas. Este combustible, identificado habitualmente por su color rojo, está destinado a usos fuera de carretera, principalmente actividades agrícolas, y normalmente no está sujeto al impuesto estatal sobre combustibles.

La disposición también permite incrementar hasta 95,000 libras de peso bruto la carga de determinados vehículos que transporten combustible, productos agrícolas y madera, además de flexibilizar temporalmente algunos requisitos estatales relacionados con cargas sobredimensionadas y con sobrepeso.

El diésel alcanza niveles elevados

La medida ocurre en un contexto de fuerte incremento en el precio del combustible. El promedio estatal del diésel en Texas alcanzó 5.86 dólares por galón, de acuerdo con el precio reportado para el 28 de septiembre.

El encarecimiento representa una presión adicional para sectores que dependen directamente del combustible, particularmente el transporte de mercancías, la agricultura, la construcción y las actividades de distribución.

Aunque Texas es uno de los principales productores y centros de refinación de petróleo de Estados Unidos, producir crudo no significa necesariamente que exista suficiente combustible refinado disponible en el mercado. El suministro depende también de la capacidad de refinación, almacenamiento, transporte y distribución.

Texas solicita flexibilizar requisitos federales

Como parte de la respuesta, el gobernador Abbott solicitó a la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, EPA, suspender temporalmente determinados requisitos federales relacionados con el diésel.

También pidió flexibilizar las reglas conocidas como Texas Low Emission Diesel, que aplican en 110 condados del estado y establecen requisitos específicos sobre los combustibles que pueden comercializarse en determinadas zonas.

El objetivo de estas solicitudes es ampliar temporalmente las opciones de suministro y facilitar que una mayor cantidad de combustible pueda llegar al mercado texano.

El impuesto estatal no fue suspendido

A pesar de las medidas anunciadas, Texas no eliminó su impuesto estatal sobre los combustibles, por lo que la estrategia adoptada por el gobierno estatal está enfocada principalmente en aumentar la disponibilidad y flexibilizar las condiciones para el transporte y comercialización de determinados combustibles.

El uso temporal de diésel teñido representa una de las medidas más significativas, debido a que este combustible normalmente está destinado a maquinaria agrícola y otros vehículos que no circulan por carreteras públicas.

La emergencia también evidencia la diferencia entre la producción de petróleo y la disponibilidad de combustibles refinados. Un estado puede contar con grandes reservas y producción de crudo y, al mismo tiempo, enfrentar presiones en el suministro de productos derivados.

El impacto de los elevados precios del diésel puede extenderse más allá del sector energético, debido a que una parte importante de las mercancías que llegan a los consumidores depende del transporte terrestre.

Un aumento sostenido en los costos de combustible puede elevar los gastos de operación de transportistas, productores agrícolas y empresas de distribución, con posibles efectos sobre los costos de distintos bienes y servicios.

Por ahora, las medidas anunciadas por Texas buscan ampliar la flexibilidad del mercado y facilitar el movimiento de combustible y mercancías mientras persisten las presiones sobre el suministro y los precios.

La evolución de la situación dependerá de la disponibilidad de combustibles refinados, las condiciones del mercado energético internacional y la respuesta de las autoridades estatales y federales.