

El sector nogalero de la región enfrenta un panorama complicado de cara a la próxima cosecha, con productores que todavía resienten los efectos de la sequía del año pasado y ahora observan con preocupación el impacto que podrían generar los aranceles a la exportación de nuez.
Domingo Márquez, presidente de la Asociación Agrícola Local de Camargo, explicó que actualmente ya es posible tener un panorama más claro de las condiciones en las que se encuentran las nogaleras, luego de los problemas de disponibilidad de agua que se presentaron durante el ciclo anterior.
Señaló que los predios que lograron recibir los riegos necesarios y no sufrieron un fuerte estrés hídrico presentan actualmente una producción favorable. Sin embargo, en aquellos donde los nogales fueron afectados por la falta de agua, las condiciones son muy diferentes y se espera una producción apenas media.
Márquez recordó que durante el año pasado muchas nogaleras no lograron completar adecuadamente su ciclo debido a la falta de agua, provocando el aborto de una importante cantidad de nuez y una producción prácticamente nula en algunos predios.
Incluso, señaló que existen árboles que no lograron recuperarse del estrés sufrido por la sequía y que actualmente representan una pérdida total para los productores.
“Esos nogales hay que sacarlos y poner uno nuevo”, explicó el dirigente agrícola, al referirse a los árboles que quedaron completamente secos y que ya no tienen posibilidades de recuperación.
Estimó que las afectaciones por árboles secos podrían representar aproximadamente entre un 20 y un 30 por ciento en algunas zonas, aunque aclaró que no cuenta con una cifra exacta de las hectáreas afectadas.
A este escenario se suma ahora la preocupación por los aranceles, particularmente por el impacto que tendría un gravamen de hasta 51 por ciento para la nuez que se comercializa en otros países.
Márquez destacó que Chihuahua representa alrededor del 60 por ciento de la producción nacional de nuez que se exporta, por lo que consideró que un arancel de esta magnitud representaría un golpe importante para la actividad y terminaría afectando principalmente a los productores.
De esta manera, mientras los nogaleros se preparan para una nueva temporada de cosecha, el sector enfrenta dos retos importantes: recuperar las áreas que resultaron dañadas por la sequía y hacer frente a las condiciones comerciales que podrían complicar la colocación de la producción en los mercados internacionales.









