

Productores de la región comenzaron a observar resultados positivos en el combate a una de las principales plagas que afecta los cultivos de chile, luego de la implementación de un programa de control biológico mediante el uso de hongos especializados.
De acuerdo con información proporcionada por representantes del sector agrícola, desde el año pasado se inició la aplicación de metarhizium, un hongo que actúa como parásito natural de la plaga conocida localmente como “picudo”, contribuyendo a su eliminación sin recurrir a productos químicos convencionales.
Los trabajos comenzaron con la instalación de trampas y posteriormente se extendieron a diversos predios agrícolas. Aunque aún faltan varias zonas por atender, los productores aseguran que ya es posible observar resultados en campo.
Uno de los principales beneficios de este método es que se trata de un producto biológico y natural, lo que permite a los agricultores mantener las condiciones necesarias para la exportación de sus cosechas y para la producción orgánica certificada, algo que en muchos casos se complica con el uso de insecticidas o fungicidas químicos.
Inicialmente existía inconformidad entre algunos productores debido a la incertidumbre sobre la efectividad del método; sin embargo, conforme avanzaron las aplicaciones y comenzaron a verse resultados, la percepción ha mejorado.
Jesús Michel Amparán, presidente de la Junta Local de Sanidad Vegetal de Camargo, señaló que los trabajos continúan en distintas zonas productivas y reconoció que aún se requiere mayor presupuesto para ampliar la cobertura del programa.
A la par del combate a la plaga, la cosecha de chile ya se encuentra en marcha. Productores reportan buena calidad en el producto, aunque enfrentan una fuerte caída en los precios de comercialización.
Según explicaron, el chile inició la temporada con precios de entre 10 y 14 pesos por kilogramo, pero actualmente el valor ronda los 5 pesos, una disminución atribuida a las condiciones del mercado y al comportamiento de la demanda.
Además, señalaron que los costos de producción continúan siendo elevados, ya que deben cubrir gastos de corte, supervisión, empaque y otras labores relacionadas con la cosecha, lo que reduce considerablemente la ganancia final para el productor.
Pese a ello, el sector mantiene expectativas positivas y confía en que los precios puedan recuperarse conforme avance la temporada de comercialización.










