

La autoridad sanitaria mantiene bajo cuarentena los ranchos afectados y prepara un barrido estatal que iniciará este mes en 350 mil cabezas para detectar nuevos casos y actualizar el censo ganadero.
La tuberculosis bovina continúa bajo vigilancia en Chihuahua, donde actualmente se tienen identificados 38 hatos afectados por esta enfermedad, informó la gerente del Comité Estatal de Fomento y Protección Pecuaria de Chihuahua, Luisa Ibarra Lemas, quien agregó que a partir de la segunda quincena de junio iniciará un nuevo barrido estatal en los municipios del sur de la entidad. La estrategia iniciará este 2026 y culminará en 2029.
La médica veterinaria zootecnista explicó que, aunque la tuberculosis bovina y el gusano barrenador del ganado son problemas sanitarios distintos, ambos representan retos importantes para el sector pecuario estatal. Precisó que la presencia de tuberculosis no incrementa el riesgo de infestación por gusano barrenador, ya que este último se desarrolla en heridas o zonas húmedas del cuerpo de los animales como son la nariz, encías, vulva, escroto por mencionar algunas.
Respecto al gusano barrenador, advirtió que Chihuahua enfrenta un riesgo elevado debido a que la plaga ya registra casos en entidades vecinas como Durango, así como en Texas y Nuevo México, Estados Unidos. Por ello, las autoridades mantienen acciones de vigilancia permanente para detectar oportunamente cualquier posible ingreso.
En cuanto a la tuberculosis bovina, recordó que la campaña nacional para combatir esta enfermedad comenzó de manera formal en los años 1992 y 1993, impulsada principalmente por las exigencias sanitarias de Estados Unidos para permitir la importación de becerros mexicanos destinados
Detalló que Chihuahua fue uno de los estados fronterizos que inició tempranamente las acciones de control mediante pruebas diagnósticas, cuarentenas y sacrificio de animales positivos, con el objetivo de reducir la prevalencia de la enfermedad y mantener el acceso a los mercados de exportación.
“Se empezaron a hacer pruebas para detectar los hatos infectados y someterlos a cuarentena, además eliminando a los que daban positivo, se hacían tres o cuatro pruebas más hasta determinar que ya no eran un riesgo”.











