

Se tiene previsto un despliegue de más de 100.000 soldados, marinos, guardias nacionales y policías en las tres ciudades anfitrionas
CIUDAD DE MÉXICO— México se ha blindado para prevenir acciones del crimen organizado y garantizar la seguridad en las concentraciones masivas durante para la Copa del Mundo. Pero a sólo dos días de su inauguración en Ciudad de México, lo que mantiene en vilo al gobierno son las protestas que amenazan con enturbiar la apertura del Mundial más grande jamás organizado con disturbios y problemas de movilidad.
Se tiene previsto un despliegue de más de 100.000 soldados, marinos, guardias nacionales y policías en las tres ciudades anfitrionas. Su presencia ya era notable el martes en el estadio de Guadalajara, el cual quedó totalmente rodeado por militares fuertemente armados, mientras que en Ciudad de México se multiplicaban los equipos antidisturbios.
Vallas metálicas protegían comercios y edificios en el centro de la capital mexicana, mientras las tiendas de campaña con manifestantes ocupan las calles bloqueadas en las inmediaciones de la plaza mayor. En tanto, la policía cerró el paso de las protestas de maestros que intentaban llegar el martes al estadio que recibirá la inauguración de la justa mundialista.
Las fuerzas policiales también mantuvieron un cerco alrededor del Zócalo, la plaza donde se encuentra la sede de la presidencia y que, a partir del jueves, alojará el festival futbolero más grande del país.
Ya hay manifestaciones de todo tipo previstas hasta que empiece a rodar el balón mundialista, pero la presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que “la inauguración está garantizada”. “No hay problema… el Mundial se va a disfrutar”.









