

El biocombustible, refinado a partir de material orgánico como plantas o algas, es una posible opción para cambiar la composición de los combustibles
Células verdes giran en torno a una cámara iluminada con luz roja, impulsadas por una cuchilla a través de agua burbujeante. Estas pequeñas células de algas marinas, llamadas gametofitos, se convertirán en una variedad de kelp de rápido crecimiento, parte de lo que alguna vez fue una iniciativa financiada por el gobierno para desarrollar biocombustibles sostenibles para el transporte en Estados Unidos.
La electricidad procedente de la energía solar y eólica puede impulsar automóviles; sin embargo, los barcos y las aeronaves funcionan en gran medida con combustibles líquidos elaborados con un alto porcentaje de petróleo o gasolina. Al quemarse, estos emiten dióxido de carbono, un gas de efecto invernadero que provoca el calentamiento global. El biocombustible, refinado a partir de material orgánico como plantas o algas, es una posible opción para cambiar la composición de los combustibles.
Un tipo de biocombustible proviene del kelp. Mediante un proceso que utiliza calor y presión para producir combustible, conocido como licuefacción hidrotermal, esta humilde alga podría impulsar barcos y aeronaves sin necesidad de ningún derivado del petróleo.









