

Madre de Eitan Daniel, de un año de edad, lo mató a golpes en el baño, puso el cuerpo en una bolsa y se trasladó con él hasta dejarlo en medio del desierto
Ciudad Juárez.- A sus 18 meses, Eitan Daniel aprendió que llorar por hambre o por buscar a su familia le traería problemas, que no debía moverse más allá de donde el grillete casero que le ponían al tobillo alcanzara, y que comer no era cuestión de pedir, sino de esperar.
Esa fue su suerte en poco más de un año de vida, que terminó en su asesinato por un golpe en la cabeza presuntamente por parte de su madre, Vianey Esmeralda H. G., de 23 años, quien luego echó el cuerpo en una bolsa plástica negra y recorrió al menos 34 kilómetros de la ciudad para tirar el cadáver en medio del desierto, según las investigaciones y las cámaras de seguridad que permitieron su detención, siete días después del hallazgo del cadáver.
“Dicen que el niño tenía hambre, le pidió de comer a la mamá y lo golpeó y lo aventó en el baño y lo mató”, relató un habitante de la colonia Fronteriza, en donde ayer los vecinos se dijeron sorprendidos al enterarse de que su vecino era el niño cuyo asesinato conmocionó a la frontera.
“El niño pesaba sólo cinco kilos, estaba bien desnutrido. Lo llevaba en una bolsa negra, como si llevara algo cargando, como si llevara mandado” por lo que pudo abordar dos camiones de transporte público y un vehículo de plataforma digital sin que nadie se diera cuenta que llevaba a un niño muerto, relató Jorge Armendáriz, portavoz de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal (SSPE).
El recorrido, 34 kilómetrosEn esa bolsa negra cupo el cuerpo diminuto de Eitan Daniel. El pasado 10 de marzo presuntamente Vianey lo sacó de la casa 2109 de la calle Durazno, caminó hasta la Emilio Campa, y ahí abordó un camión 2-Lázaro de la ruta Fronteriza a IADA, pero se bajó en el Centro, en la avenida Vicente Guerrero cerca del cruce con la avenida Juárez, para luego cruzar la calle y tomar el JuárezBus por su segunda ruta troncal hasta el aeropuerto internacional.Esa fue la última parada del semimasivo, de donde descendió pero no para tomar la alimentadora que lleva unos kilómetros más al sur, sino para pedir un “uber”, dijeron las autoridades, un automóvil de plataforma digital, que la llevó por unos 15 o 20 minutos hasta el kilómetro 27 de la carretera a Casas Grandes, desde donde caminó unos cinco minutos hasta un matorral seco, donde colocó un saco en el que metió el cuerpo del infante.










