

El precio del barril de Pemex bajó a los 89 dólares al arranque de la semana, después de haber cruzado la línea de los 90 por la guerra en Irán.
Por: Tiempo La Noticia
Petróleos Mexicanos (Pemex) reportó al corte del lunes 16 de marzo que el barril de mezcla mexicana de exportación llegó a los 89.40 dólares.
Aclara la empresa paraestatal que es un precio estimado de valor informativo, pues es en los reportes mensuales donde indica el precio que hicieron efectivo en las transacciones.
Bajó 4% comparado con el cierre del viernes, que son unos 3.64 dólares menos por barril.
Tras el estallido de la actual guerra Irán, con disrupciones en el estrecho de Ormuz, por donde circula una quinta parte del petróleo a nivel mundial, el petróleo a nivel internacional ha escalado.
Tras estos hechos, el barril de mezcla mexicana rebasó los 90 dólares, algo que no ocurría desde febrero del 2022, cuando inició la guerra de Rusia en Ucrania, lo que provocó un shock en los mercados especulativos del petróleo que luego se fue suavizando.
Guerra de Irán
Este martes, el petróleo Brent del Mar del Norte cotiza en 102 dólares. El West Texas Intermediate (WTI) es comerciado en 94 dólares.
Se ha suavizado el mercado internacional del crudo por diversos factores, pero los precios mantienen niveles no vistos desde 2022.
El conflicto se ha traducido en volatilidad en el petróleo y los mercados, debido a que ha estado atacando y ha declarado que está cerrado el estrecho de Ormuz. Es una de las rutas comerciales más importantes del mundo porque conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y el mar Arábigo, que a su vez da salida al océano Índico.
Es la conexión entre Europa y Asia-Pacífico. Por eso las bolsas de Japón y Corea del Sur han sido de las más afectadas estos días, debido a que dependen enormemente de los barriles que pasan a través de Ormuz, que compran a las petromonarquías de Medio Oriente.
Los ataques y amenazas de Irán han sido una medida de respuesta a los bombardeos realizados por Estados Unidos e Israel, luego de que mataron a su líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei; así como a la cúpula de Teherán; destruyendo también instalaciones estratégicas y militares, incluyendo la flota noval.











