
La empresa joyera más grande del mundo busca reducir su exposición a la volatilidad de la plata. Es su revés más reciente, sumado al recelo de los consumidores y los aranceles elevados
Pandora, la mayor marca de joyería del mundo por volumen, compra más de 300 toneladas de plata al año. No obstante, en respuesta a lo extraordinariamente cara que esta se ha vuelto, la joyería anunció que planea controlar los costos fabricando más de sus pulseras con platino, un metal precioso que no es precisamente famoso por ser barato.
El precio de la plata ha estado en una montaña rusa en meses recientes, alcanzando una serie de máximos históricos antes de subir y bajar bruscamente en las últimas frenéticas sesiones bursátiles. A 80 dólares la onza, la plata sigue costando más del doble que hace un año. Los precios del oro también se han disparado, aunque de manera menos marcada que los de la plata, impulsados en parte por los inversionistas que buscan lugares seguros para resguardar su dinero durante la agitación geopolítica.
Para Pandora, que se enorgullece de ofrecer “lujo asequible”, el rápido incremento del precio de la plata —su material principal— ha complicado su modelo de negocio.
Por eso, el miércoles Pandora anunció que lanzaría una línea de productos chapados en platino para “reducir su dependencia de la plata de ley sin dejar de ofrecer a los consumidores joyas deseables de alta calidad a precios asequibles”. Dentro de un año, la joyería tiene previsto haber cambiado al menos la mitad de sus productos de plata por el chapado en platino sobre una aleación metálica, lo que le permitirá “mitigar una parte notable” del incremento de los costos de las materias primas, dijo la empresa en un comunicado.








