
Tijuana, Baja California.
La industria maquiladora en Baja California, particularmente en Tijuana, atraviesa una de sus etapas más críticas en años recientes, marcada por despidos masivos, cierre de plantas y la suspensión de proyectos de expansión, como resultado de un entorno económico y fiscal cada vez más adverso.
De acuerdo con datos del sector, más de 30 mil trabajadores han perdido su empleo y al menos 100 maquiladoras han cerrado operaciones, afectando directamente a uno de los principales motores económicos de la región fronteriza.
Entre los factores que han impactado negativamente la inversión se encuentran las reformas laborales, el incremento al Impuesto Sobre la Renta (ISR) a nivel estatal, los aranceles, así como una mayor presión fiscal por parte del Servicio de Administración Tributaria (SAT). Este conjunto de medidas ha elevado los costos operativos de las empresas, reduciendo su competitividad.
Como consecuencia, varias compañías se han visto obligadas a reorganizarse, reducir personal o detener planes de crecimiento, lo que ha generado un aumento en la tasa de desempleo y mayores dificultades para quienes buscan reincorporarse al mercado laboral.
Ante este panorama, autoridades, organismos empresariales y especialistas han coincidido en la urgencia de implementar políticas públicas que incentiven la inversión, brinden certidumbre fiscal y promuevan la estabilidad económica, con el objetivo de revertir la crisis y recuperar la confianza del sector productivo en la región.









