
Este 20 de enero, el segundo gobierno de Donald Trump cumple su primer año, que para México fue importante en múltiples aspectos, principalmente en cuanto a migración, comercio y seguridad.
Desde el inicio de su regreso a la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos implementó medidas, consideradas como agresivas, para reducir la migración irregular y además para deportar a extranjeros indocumentados, entre ellos, muchos mexicanos.
Al menos 230 mil migrantes fueron expulsados de Estados Unidos, pero Trump asegura que las deportaciones suman más de 622 mil, al incluir los rechazos en fronteras y aeropuertos, aunque tenía como objetivo 1 millón.
En cuando al comercio, amenazó y aplicó aranceles del 25% a importaciones mexicanas y canadienses, enfocándose en productos como autos, camiones, acero y aluminio.
Estos aranceles fueron pospuestos o levantados parcialmente tras negociaciones con la Presidente de México, Claudia Sheinbaum, pero ante cada amago de Trump por implementar aranceles, hubo concesiones por parte del gobierno mexicano.
Los bienes que cumplen con las reglas del T-MEC quedaron exentos en muchos casos, reconociendo la interdependencia económica, mientras que México se convirtió en el principal comprador de bienes estadounidenses en 2025, superando a Canadá.
También la campaña de Trump contra el tráfico de fentanilo comenzó con la designación a seis organizaciones mexicanas de narcotráfico como Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTOs), lo que aumentó la presión sobre México para intensificar operativos.
Hay amenazas de intervenciones militares en territorio mexicano, aunque Sheinbaum rechazó públicamente esta idea en llamadas con Trump, enfatizando la soberanía mexicana.
México respondió con acciones como el arresto de más de 10,000 personas en operaciones fronterizas, decomisos de drogas y armas, y la extradición o transferencia de 133 miembros de cárteles a EE.UU.








