
Atascaderos, comunidad perteneciente al municipio de Guadalupe y Calvo, enfrenta una de las crisis más graves de los últimos años, derivada de los recientes hechos de violencia registrados en las vías de comunicación que conectan esta zona serrana con Parral, así como por el asesinato de tres choferes de camiones madereros.
Este jueves, la situación se tornó aún más alarmante luego de que transportistas encargados de llevar productos de primera necesidad —alimentos, gasolina y otros insumos— suspendieran completamente sus recorridos, principalmente en la ruta Atascaderos–El Ocote, ante la falta total de garantías de seguridad para transitar por la región.
Desde hace varios días, camiones de carga y pipas dejaron de ingresar a la comunidad, provocando un desabasto parcial y, en algunos casos, total, que también afecta a poblaciones cercanas como Los Frailes y El Durazno, esta última perteneciente al municipio de Tamazula.
Como consecuencia directa, este día comerciantes locales se vieron obligados a cerrar sus negocios al quedarse sin mercancía para ofrecer. A ello se suma que la única gasolinera de la zona suspendió operaciones tras agotar completamente su combustible, sin que hasta el momento haya condiciones para el ingreso de nuevos proveedores.
La crisis también alcanzó al transporte de pasajeros, ya que el autobús que cubre la ruta El Durazno–Parral dejó de operar desde hace varios días, dejando a decenas de familias prácticamente incomunicadas.
La inseguridad, el aislamiento progresivo y la falta de servicios básicos mantienen en alerta máxima a los habitantes de Atascaderos y comunidades vecinas, quienes enfrentan un panorama cada vez más delicado ante la ausencia de condiciones mínimas para una vida cotidiana segura.









