
El tema del agua vuelve a encender la discusión en Chihuahua. La gobernadora Maru Campos Galván dejó en claro que no permitirá que se extraiga agua de las presas del estado para cumplir con el tratado internacional de 1944, mediante el cual México entrega agua a Estados Unidos.
Durante una reciente conversación con representantes del sector agrícola, Campos reiteró que no existe ningún acuerdo ni compromiso con el Gobierno Federal para destinar el vital líquido a ese fin, y aseguró que su administración defenderá el agua de los chihuahuenses.
Ella fue muy clara al decir que no permitirá que se toquen las presas para hacer el pago del agua; su compromiso es con el campo y con la gente de Chihuahua, expresó Pedro Acosta, director de Desarrollo Rural, quien participó en el diálogo.
El funcionario destacó que el debate sobre el agua no solo se limita al tratado internacional, sino también a la nueva Ley de Aguas Nacionales, la cual genera preocupación entre productores y ganaderos debido a los cambios que afectarán los derechos de concesión y herencia del recurso.
De acuerdo con especialistas, la reforma contempla la posible desaparición de la Conagua y nuevas restricciones que impedirían transferir las concesiones al vender una propiedad o heredarlas directamente, lo que pondría en riesgo la continuidad de las actividades agrícolas.
Todas las bancadas federales han manifestado su rechazo a esta nueva ley, pero sabemos que, si desde Palacio Nacional se ordena votar a favor, la mayoría de Morena podría aprobarla, señaló Acosta, quien llamó a la sociedad a mantenerse informada y participar en la defensa del agua.
El tema, dijo, trasciende la política: se trata de un asunto que afecta directamente la soberanía hídrica, la economía del campo y el futuro de las familias chihuahuenses.









