

Ciudad de México.– La negociación entre productores agrícolas y autoridades federales concluyó sin acuerdos, luego de una acalorada reunión en la Secretaría de Gobernación (SEGOB) donde se discutió la demanda de garantizar un precio base de 7 mil 200 pesos por tonelada de maíz.
El encuentro, encabezado por el secretario de Agricultura, Julio Berdegué Sacristán, reunió a representantes del Bajío y de más de 20 entidades federativas, quienes exigen al Gobierno federal retirar los granos básicos del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y de la bolsa de futuros de Chicago, argumentando que estos mecanismos han desplomado los precios nacionales.
Sin embargo, al término de la reunión, el Frente Nacional por el Rescate del Campo Mexicano (FNRCM) denunció que no hubo compromisos concretos por parte del gobierno y acusó a Berdegué de mantener una postura autoritaria y de “proteger los intereses de los corporativos agrofinancieros y grandes importadores”.
| “El secretario no solo evadió compromisos, sino que también excluyó a varios dirigentes agrícolas de la mesa de diálogo, demostrando una falta de respeto hacia el movimiento campesino”, señaló el FNRCM en un comunicado difundido tras el encuentro.
De acuerdo con los líderes del frente, la exclusión afectó a representantes de Jalisco, Guanajuato y Michoacán, quienes habían sido convocados previamente. La organización advirtió que, ante la falta de voluntad del Gobierno federal, se reanudarán movilizaciones y bloqueos carreteros en distintos puntos del país.
Los productores reiteraron su exigencia de establecer un precio justo y sustentable para el maíz, así como de revisar los mecanismos comerciales que, aseguran, han puesto en desventaja al campo mexicano frente a las importaciones.
El FNRCM adelantó que solicitará la intervención directa de la Secretaría de Gobernación para reinstalar el diálogo con participación amplia y sin exclusiones, a fin de alcanzar acuerdos reales que garanticen la rentabilidad del sector agrícola.
Mientras tanto, el descontento crece en regiones productoras como Sinaloa, Jalisco, Michoacán y el Bajío, donde las organizaciones campesinas advierten que el campo “ya no puede esperar promesas ni mesas sin resultados”.









