
Ismael «El Mayo» Zambada, uno de los fundadores y exlíder del Cártel de Sinaloa, quien recientemente se declaró culpable en Estados Unidos, a diferencia de otros capos, solía operar desde la clandestinidad en múltiples puntos de la Sierra Madre Occidental.
Por: Tiempo La Noticia
Proveniente de una familia de agricultores de El Álamo, en Culiacán, Zambada comenzó a trabajar desde niño en el campo y como lavacoches, entre los años 60 y 70, cuando la industria minera comenzaba a decaer en Sinaloa.
En 2010, Zambada García declaró a la revista Proceso: «El monte es mi casa, mi familia, mi protección, mi tierra, el agua que bebo». En ese entonces, admitió que sentía «pánico» sobre ser encerrado en EE.UU.
«Si me atrapan o me matan, nada cambia […] El narco está en la sociedad, arraigado como la corrupción», declaró «El Mayo».
Durante varias décadas optó por someterse ocasionalmente a cirugías plásticas para hacerse irreconocible cada vez que abandonaba sus guaridas en la zona serrana de Sinaloa.
Fue prófugo de las autoridades mexicanas y estadounidenses por más de cuatro décadas mientras mantenía un perfil bajo, lo que en gran medida contrasta con otros líderes del narcotráfico que se regodeaban entre lujos como fincas, autos deportivos y hasta «artistas» como actores o intérpretes de narcocorridos.









