

Depender de proveedores asiáticos ya no es una apuesta segura para muchas fábricas de México. Las empresas se apresuran a cambiar, alentadas por el gobierno
La fábrica del norte de México se construyó para abastecer a los estadounidenses. A solo unas horas de Texas, cerca del 80 por ciento de sus aires acondicionados y unidades de refrigeración se envían a Estados Unidos.
Los aranceles del presidente Donald Trump amenazaron con trastocar todo su negocio, al menos hasta que la empresa ideó un plan.
Antes de que los aranceles entraran en vigor en marzo, solo alrededor del 40 por ciento de sus exportaciones se comercializaban bajo las reglas de un pacto que Trump firmó en su primer mandato. Pero cuando Trump acordó suspender los aranceles sobre cualquier producto mexicano que entrara en el acuerdo, los líderes de la empresa vieron la manera de adaptarse.









